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El alimento completo

La quinoa, una semilla andina con 5.000 años de historia

Nos dio la patata, el tomate, el maíz, el aguacate, el cacao…América nos ha proporcionado multitud de productos que han surtido nuestras despensas desde hace más de quinientos años. El último en incorporarse a las cocinas europeas es la quinoa o quinua, una planta originada en los alrededores del lago Titicaca, en Perú y Bolivia. Su nombre en lengua quechua, chisiya, significa grano madre. Es uno de los principales alimentos de las culturas precolombinas de América del Sur, donde se lleva consumiendo, al menos, unos 5.000 años. Hablamos de la quinoa, el alimento completo.

Al principio era algo difícil encontrarla por estos lares. Sin embargo hoy está presente en cualquier supermercado, locutorio o tienda especializada. Afortunadamente. La quinoa es uno de los pocos alimentos de origen vegetal que es nutricionalmente completo; es decir, que presenta un adecuado balance de proteínas, carbohidratos y minerales necesarios para la vida humana. Algunos los llaman “superalimentos”. Acumula proteínas y grasas, en su mayor parte insaturadas, como los ácidos omega 6 y omega 3.

Tiene el mismo o superior aporte calórico que un cereal y, respecto a los nutrientes, destaca el contenido de potasio, magnesio, calcio, fósforo, hierro y zinc entre los minerales; mientras, también ofrece vitaminas del complejo B y vitamina E, con función antioxidante. Es una semilla pero sus características permiten consumirla como un cereal. Está recomendado en dietas vegetarianas o veganas y, al ser libre de gluten, es un ingrediente fundamental en la dieta de los celiacos.

Al regular el pasaje de glucosa a la sangre, la quinoa evita picos de glucemia, por lo que favorece a las personas con diabetes. La quinoa tiene también un alto contenido en fibra, por lo que estimula el tránsito intestinal y facilita también el adelgazamiento, ya que permanece más tiempo en el estómago aumentando así la sensación de saciedad. Es buena también en la alimentación de deportistas, niños, embarazadas…

Usos

Con todo lo anteriormente expuesto, por supuesto, que el principal uso de la quinoa, o quinua, es el alimentario. Sin embargo, esta semilla tiene otras aplicaciones entre las que destacan, asimismo, las derivadas de la industria alimentaria. La quinua se puede combinar con leguminosas como las habas secas o el fréjol para elaborar subproductos como los consabidos cereales para el desayuno. Además también se usa en el sector ganadero para la alimentación animal, y es que la planta entera sirve como forraje verde.

Asimismo, los residuos de la cosecha se aprovechan para alimentar vacunos, ovinos, cerdos, caballos y aves. La quinoa puede tener también un uso medicinal, ya que a las hojas, tallos y granos se les atribuyen propiedades cicatrizantes, desinflamantes, analgésicas contra el dolor de muelas o desinfectantes de las vías urinarias; también se utilizan también en caso de fracturas, en hemorragias internas y como repelente de insectos. Finalmente la quinua es una planta de la cual se puede obtener una serie de subproductos de uso alimenticio, cosmético o farmacéutico.

Cocinar

Pero, volviendo a nuestro principal objetivo, la quinoa como alimento, hay que decir que existen tres tipos: la blanca, la roja y la negra. La primera es la más conocida, la que se consume habitualmente. Es la más rica en proteínas y la que menos carbohidratos posee. La quinoa roja es muy similar, cuenta con menos grasas pero es la más alta en carbohidratos. Finalmente la negra es una especie que nació como un híbrido entre la semilla de quinoa y la de espinaca.

Para cocinar la quinoa primero hay que lavarla bajo un chorro de agua fría para eliminar la saponina que contiene. Como medida opcional se pueden tostar los granos en una sartén antes de cocerlos, lo que les aportará un ligero sabor a nuez. Para hervirlos se utilizan dos partes de agua por una de grano. Cuando el agua llegue a ebullición, se incorporan la quinoa y se baja el fuego al mínimo durante unos 15 minutos. En el momento en que el grano haya doblado su volumen, la quinoa se habrá cocinado. Es importante no cocer de más, pues si no quedará pastosa.

Hay multitud de formas de preparar la quinoa. Se puede hacer harina, germinar las semillas, comerla en copos o hacer leche con ella. Nosotros aquí te ofrecemos una receta de este «alimento completo». Aquí tienes todo para preparar un estupendo:

Pan de quinoa

Ingredientes

-400 gramos de quinoa

-1 kg de harina blanca

-Una cucharada de aceite de oliva

-1 sobre y medio de levadura

-123 grs. de panela

-3 huevos

-1 cucharadita de canela molida

-Semillas de sésamo, lino e hinojo

-Nueces de Brasil o anacardos

-½ litro de leche

-2 cucharaditas de sal

Preparación

-Se muele la quinoa (puede servir un molinillo de café)

-La mezclamos con la harina blanca, la sal, el sésamo, la canela y el azúcar. Se forma un pequeño cráter en el centro.

-En el medio se añade el aceite, la levadura diluida en un poco de leche templada y los huevos. Se empieza a mezclar toda la masa. Añadimos la leches poco a poco hasta conseguir una pastar homogénea y lisa.

-Se aparta la masa, se tapa y se deja en un lugar templado durante, al menos, una hora.

-Damos forma al plan. Se mezcla con un poco de azúcar con agua y se hunta el pan con el líquido. Se hornea a 180 grados durante una hora. En los últimos diez minutos se sube la temperatura hasta los 200 grados.

(Receta extraída del libro «Recetas en su punto Justo», editado por la Red de Comercio Justo y Consumo Responsable de Castilla-La Mancha)

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