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El legado del silencio

No sé, será quizá una impresión, pero creo que en los panegíricos de los últimos días (y este artículo forma parte de ellos) no se ha ponderado lo suficiente uno de sus programas. Se llamaba “Cuerda de presos” y en él Jesús Quintero hablaba con condenados, los escuchaba. Unos estaban arrepentidos, otros juraban que volverían a hacer una y otra vez aquello que los había llevado a la cárcel. Porque es verdad que entrevistó a famosos, sí, pero fue con los marginales, los secundarios, los que estaban “detrás de los focos” donde yo, personalmente, le encontraba “más verdadero”. Jesús Quintero les daba la dignidad, el respeto necesario para ser el foco de atención sin ser objeto de burla ni desprecio. Y lo hacía adaptándose a sus circunstancias, sabiendo bajar a la arena para mirarlos a los ojos, ya fuera en su delirante paranoia, en su risa desmedida o en su carcelaria pesadumbre. En todas sus entrevistas Jesús Quintero hacía gala de su extraordinaria habilidad para manejar los silencios, para fabricar con ellos un clima que obligaba a los entrevistados a hablar para rellenar esos espacios vacíos, esas zonas carentes de palabras que tan incómodos nos suelen resultar. Y es curioso que triunfara en la televisión un hombre que hizo bandera de la entrevista pausada, de la conversación sincera, del cara a cara y de los silencios, sobre todo de los silencios. Hoy en día, en la mayoría de canales nos encontramos todo lo contrario: gritos, peleas, voces, personajes impostados que se asoman a los focos para alargar, hasta el hartazgo y sin motivo, esos quince minutos de fama de Warhol. Transcribo aquí parte de una intervención suya en Canal Sur. Lo hago porque, a mi parecer, resume muy a las claras su filosofía. “Siempre ha habido analfabetos, pero la incultura y la ignorancia se habían vivido como una vergüenza. Nunca como ahora la gente había presumido de no haberse leído ni un libro en su vida, de no importarle nada que pueda oler levemente a cultura o que exija una inteligencia mínimamente superior a la del primate. Los analfabetos de hoy son los peores porque, en la mayoría de los casos, han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir, pero no ejercen. Cada día son más y cada día el mercado los cuida más y piensa más en ellos…». El discurso sigue, pero es mejor que lo escuchen ustedes de sus propios labios. Les dejo aquí el enlace https://www.youtube.com. Escúchenlas completas, porque no tienen desperdicio. Son el legado del silencio.

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