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Los alimentos de América

El Nuevo Continente modificó la gastronomía española

Con la venia de la paella, tal vez no exista otro elemento culinario que nos una más a los españoles que la tortilla de patata. Es verdad que a unos nos gusta con y otros sin cebolla, a unos más o menos cuajada, pero todos, sin excepción, nos sentimos identificados con esa masa redonda y amarilla que condensa tanta historia de los fogones patrios. Para nosotros es, simplemente, la tortilla, en el exterior la conocen como “tortilla española”. Como muchos otros elementos de nuestra gastronomía, sería imposible sin la aportación del continente americano.

Dice la leyenda que en las guerras carlistas el general Zumalacárregui mezcló lo que tenía, huevo y patatas, para dar de comer a sus tropas. Nació así la tortilla. Otros sitúan su génesis con anterioridad, en la zona de Extremadura. Sea como fuere, la cuestión es que de la relación entre el huevo y la patata surgió una historia que perdura hasta nuestros días. El huevo, en esta ocasión, fue el primero. La patata vino después. Llegó de América para quedarse en España. No fue el único elemento. Hoy en día nuestra alimentación sería imposible si hiciéramos el ejercicio utópico de excluir los productos traídos del denominado “Nuevo Mundo”.

El día lo comenzamos desayunando. Muchos lo hacen con café. Los hay que a la leche le añaden cacao en alguna de las conocidas variantes comerciales. Precisamente el cacao era uno de los productos traídos desde América. Con el se hacía el chocolate que tan preciado era en nuestro país. La provincia de Zaragoza tiene el honor de albergar la cocina donde se preparó la primera taza de chocolate en todo el continente europeo. Y es que cuando Hernán Cortes viajó a México fue acompañado por fray Gerónimo de Aguilar. Este monje envió al abad del Monasterio de Piedra, en Nuévalos (Zaragoza), el primer cacao junto a la receta para cocinarlo.

En esta cocina del Monasterio de Piedra en Nuévalos (Zaragoza), se cocinó el primer chocolate en Europa.

Maíz

La bebida tuvo un éxito rotundo en la sociedad española. Ya a finales del siglo XVI el chocolate era una bebida muy aceptada.  Tanto éxito tuvo en la sociedad española que retrasó la expansión del café. Desde España se difundió al resto de Europa. De América vino también el maíz, de gran utilidad para la alimentación europea y mundial. Se pueden comer en grano, usarse para hacer harinas y, por tanto, elaborar pan. También es útil para la alimentación animal y, en los últimos tiempos, obtener biocombustibles.

El tomate es otro alimento que está presente, día a día, en nuestra alimentación. Si hacemos una ensalada, se lo pondremos. En verano son imprescindibles para los refrescantes gazpachos o salmorejos. Sus propiedades, además, son innumerables. Protegen la vista, mejoran la circulación sanguínea, cuidan la piel, son diuréticos y antioxidantes. Démosle las gracias a América porque de allí vinieron. También lo hicieron las judías o frijoles, como se las siguen denominando por aquellas tierras.

Aquí, en España, pronto se hicieron un hueco en nuestra gastronomía. Como en el caso de la tortilla de patatas, hay platos de judías más españoles que Don Pelayo. Así, uno no podrá visitar Asturias, por ejemplo, sin probar una buena fabada. Tampoco podrá acercarse a Segovia y no dar cuenta de unos judiones de La Granja o ir a Ávila y no hacer lo propio con las judías de El Barco.

Luis Miguel Bugallo Sánchez (http://commons.wikimedia.org/wiki/User:Lmbuga)

El pimiento también es originario de América. Concretamente de la zona de Bolivia y Perú. Lo trajo el propio Cristóbal Color en 1493. Cien años después se había cultivado en todo el mundo. Posteriormente se comenzaron a secar y moler ciertos tipos de pimientos, de lo que surgió el pimentón.

Aguacate

La lista de alimentos americanos es interminable. En ella no puede faltar el aguacate, imprescindible también en una ensalada o para hacer una pasta y “picar”. Podemos hablar del cacahuete, la calabaza, la piña, la batata y, por supuesto, el tabaco. Sí, puede que no sea un alimento, pero su valor ha sido tal, que no podría hacer este repaso sin, al menos, citarlo de pasada.

No nos iremos tampoco sin mencionar la batata, la mandioca, ni el pavo, que también se trajo de América. Es cierto que hay alguna teoría que sitúan los pimientos y, quizá también el maíz (¿lo he leído en alguna parte?) en la España pre-descubrimiento. Extrañezas de la historia que merece la pena investigar. Sin embargo, lo que está claro es que no fue hasta la llegada de Colón cuando estos y otros, muchos otros alimentos, se hicieron populares. En España y en el resto del mundo. Hoy en día, sinceramente, es imposible sentarse a la mesa y no sentir esa conexión con la otra orilla del Atlántico. ¡Salud, gracias América!

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