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Los tesoros de Sigüenza

Historia, arte y naturaleza, a orillas del río Henares

La piedra que habla un lenguaje de siglos. El castillo de los obispos, prisión de la reina, parador de turismo. Bernardo de Agén, venido de Francia, que expulsó a los infieles. Novecientos años va a hacer ya… Martín Vázquez de Arce, aquel que no era doncel, pero en Doncel se quedó. La imponente catedral, aún picada con la viruela de la guerra. La naturaleza pura que se respira, el frío que muerde en cada esquina, la historia a cada paso. Todo eso y mucho más, amigos míos, os espera a orillas del río Henares. Son los tesoros de Sigüenza. Bienvenidos.

Arcadas de la Plaza Mayor, entre el Ayuntamiento y la catedral de Santa María. Estupendo, magnífico rosetón el que se nos ofrece a la vista, sobre la Puerta del Mercado. En la Torre del Gallo aún hay signos de lucha, disparos de la Guerra Civil. Setecientas personas se refugiaron ante la entrada de las tropas de Franco. Una semana duraron. Más tiempo lleva Martín Vázquez de Arce, caballero muerto en la Guerra de Granada. Su sepulcro es una escultura de visita obligada. Recostado, leyendo un libro por más de seiscientos años…

La catedral comenzó a construirse en 1124. Su impulsor fue Bernardo de Agén, el obispo francés que arrebató la ciudad a los musulmanes. Las obras continuaron hasta el siglo XVI, la decoración hasta el XVIII. De finales del XV es la imponente Plaza Mayor. Las piedras de esta ciudad guardan mucha, mucha historia. Sigüenza, ciudad medieval, es una lección de historia a cada vuelta de la esquina.

Obispos

Sigüenza sigue siendo ciudad de obispos, sede de diócesis. Tiene seminario, aunque las vocaciones, la verdad, están de capa caída. Sigüenza es el Parque de la Alameda y la Ermita del Humilladero, son las casas señoriales, rehabilitadas y por rehabilitar, es el Museo Diocesano, la Casa del Doncel, la Plazuela de la Cárcel, la Iglesia de Santiago o la de Santa María de los Huertos.

Sigüenza es además, artesanía. De madera, de cerámica, de muebles y joyas… La exponen en unas deliciosas tiendas, calle Mayor arriba hasta el castillo. Precisamente, junto con la catedral, el castillo es el otro símbolo de la ciudad. Lo asaltan cada año en las Jornadas Medievales (pandemia de por medio). Intentan liberar a doña Blanca de Borbón, recluida allí en 1355 por orden del Rey Pedro I de Castilla. Hoy en día la reclusión allí es voluntaria. Estamos en un Parador de Turismo. ¿Han comido, han tomado café, se han hospedado alguna vez en un castillo?

Sigüenza es, por supuesto, gastronomía. Imposible contar el número de los establecimientos que sacian el hambre de los viajeros. Dos de ellos llevan a gala gozar de estrellas Michelín. El asado castellano o los productos de caza están siempre presentes. A la hora de beber conserva Sigüenza un verdadero tesoro. Se llama “Fino Seguntino” y tiene un curioso origen. Nació en 1947, en las fiestas de San Roque. Después de la faena el torero Paco Berlanga, apodado “el Fino”, quiso calmar su sed. Estaba feliz por haber salido ileso de una becerra peligrosa. Entró al bar Anguita y pidió un refresco. El camarero le sirvió ocho partes de gaseosa, una de vermut rojo y otra de espuma de cerveza. No se marchen sin probarlo.

Tradición

La historia no se conserva sin tradición y en Sigüenza se respeta. Se ve en la procesión de los armaos, vestidos con mallas y corazas, llevando a hombros los pasos de Semana Santa. También en la procesión de los faroles, en agosto, cuando la talla de la virgen, románica ella, es llevada de noche por las calles alumbrada por un rosario de faroles.

Sigüenza, que es grande por sus monumentos, es grande también por sus cosas más pequeñas. Por sus comercios más tradicionales, por su librería Rayuela, frente a la portada de la catedral, por familias como la de Jesús Blasco, que sigue haciendo sus botas de vino con la inscripción J.B. Sigüenza marcada a fuego. Son también ellos los tesoros de Sigüenza.

La ciudad está llena de historias conocidas y otros que no lo son tanto. Una de ellas nos lleva, de nuevo, hasta la Guerra Civil. Y debemos dar las gracias de que alguien, a veces, no cumpla las órdenes que se le dan. Si aquel aviador republicano hubiera bombardeado la Sigüenza ocupada por las tropas nacionales…. Pero no, no lo hizo. Hubiera sido, al fin y al cabo, bombardear su propia casa y a sus propios vecinos.

Continúa Sigüenza en pie, con su castillo, su catedral y su estación. Porque no se entiende la ciudad sin el ferrocarril que la conecta con Madrid, Guadalajara, Zaragoza y Barcelona (por lo menos hasta que llegó el AVE). Desde la capital de España parte el Tren Medieval, con visitas teatralizadas para recorrer cada rincón de la ciudad (vuelven este año tras la pandemia).

Naturaleza

Y Sigüenza es, además de ciudad, sus numerosas pedanías. Hasta veintiocho tiene. Nace en Horna el río Henares, son famosas las salinas de Imón, la cerámica de Pozancos, el grano y las harinas de calidad de Palazuelos y en Barbatona, por supuesto, la Virgen de la Salud. Cuenta la leyenda que se apareció a un pastor en las ramas de un pino. Corría el siglo XI. La ermita actual es del XVIII. Desde 1965, cada segundo domingo de mayo se celebra una marcha. Se han llegado a reunir más de 10.000 personas.

No podemos dejar Sigüenza sin hablar de naturaleza. El Barranco del Río Dulce, al sur de la ciudad, fue declarado Parque Natural en el año 2003. En sus más de 8.300 héctáreas encuentran su hogar buitres leonados, águilas reales, halcones peregrinos, garzas, ánades reales, el martín pescador… Un espectacular mirador recuerda al mítico Félix Rodríguez de la Fuente. Precisamente allí rodó “El hombre y la Tierra”.

Y todo estos, amigos míos, no es sino una pequeña parte de los tesoros de Sigüenza. Nos hubiera quedadon repasar las Jornadas Micológicas, la Ruta de la Tapa Medieval, las posibilidades de Turismo Activo, las propuestas culturales, las tiendas con encanto, los productos alimentarios que fabrican… No, no os lo vamos a contar todo. Mejor descubrir vosotros mismos los tesoros de Sigüenza. Os están esperando.

(Fotografías: Paula Pérez/Susana Pérez)

Como llegar

Desde Madrid A-2 y CM-1011 (84 km) 57 minutos

Información

Ayuntamiento de Sigüenza

Oficina de Turismo de Sigüenza (información donde comer y dormir)

Catedral de Sigüenza

Parque Natural Barranco del Río Dulce

Tren Medieval a Sigüenza (desde Madrid)

diasydelicias.es

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