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Un museo para las abejas

Apiculturas del Mundo, en Azuqueca de (Guadalajara)

La mujer, vestida con sus mejores galas, se apoya sobre una colmena en la que se observa una gran actividad. No tiene miedo. Al contrario, posa sonriente y tranquila. En otra imagen un hombre, boina calada y torso desnudo, muestra como las abejas le cubren ya buena parte del cuerpo. Está seguro y así se muestra a la cámara. Las dos instantáneas forman parte de la colección de unas 150 fotografías del Ecomuseo Municipal de las Apiculturas del Mundo, en Azuqueca de Henares (Guadalajara). La infaestructura, un museo para las abejas, es un merecido homenaje a este animal, tan pequeño y tan grande, que tanto ha hecho y hace por el ser humano y la naturaleza.

Además de la mencionada colección, el Ecomuseo reune desde unos fondos de más de 200 colmenas procedentes de todo el mundo, tanto de madera, como de cesta, barro o sintéticas, hasta colecciones de ahumadores, romanas de melero, material apícola, extractores de miel, material filatélico y numismático, publicidad,… En sus estantes podemos encontrar, asimismo, más de 1.500 publicaciones de bibliografía apícola prácticamente en todos los idiomas. Veremos también máquinas de la empresa “La Moderna Apicultura S.A.”, fundada por Alfonso XIII, juguetes, moldes, joyería…Se trata, sin exagerar, de uno de los museos apícolas más importantes del mundo.

El Ayuntamiento de Azuqueca presenta en su página web el proyecto como un intento de acercar a los ciudadanos y visitantes el conocimiento de la actividad apícola y de sus estrellas indiscutibles, las abejas. Sin duda lo ha conseguido porque el recorrido logra despertar la curiosidad y la admiración sobre estos pequeños animales que nos dan y nos han dado tanto a lo largo de la Historia. Así, conoceremos los distintos tipos de colmenas, algunas de ellas auténticas obras de arte, como las polacas o las eslovenas.

De gala

Veremos, a través de las mencionadas fotografías, como los propietarios se ponían sus mejores galas para abrir una colmena y extraer la miel, porque era todo un acontecimiento social. Y sabremos a través de sus guías, Agustín Arias o su hijo Nuño, por qué a los antiguos conventos se les recomendaba tener cerca un colmenar (para proveerse de cera para las velas de sus iglesias).

El recorrido se hace realmente corto, porque la visita es amena e interesante. El de las Apiculturas del Mundo es un museo ideal, de los de “admirar y tocar”, de ver cómo son algunas colmenas por dentro y conocer cómo las abejas hacen sus celdillas hexagonales perfectas. ¿Sabéis que disponen de un mecanismo con el que trazan la plomada de forma perfecta?, luego se van colgando unas de otras y así terminan construyendo el resto del panal.

El Museo está compuesto por una sala de exposiciones temporales, otra de recepción, también utilizada como espacio expositivo, y otra más de talleres. Esta última se usa, además, como zona de exposición y alberga otro de los muchos tesoros del museo. Es la Cerería Ortiz, abierta al público en 1887 y que funcionó en el Barrio de la Paloma, en Madrid. Gracias a su recuperación por parte del Museo podemos ver como funcionaba el proceso de fabricación de velas, cirios, candiles de ofrendas e incluso exvotos.

Lagar

También dispone el Museo de las Apiculturas de una sala de audivisuales, otra de maquetas y, ya al aire libre, el Paseo de los Colmenares. En el se encuentra otra de las joyas de la colección: el Lagar de cera. Fue construido originalmente en Maranchón en 1870 por la empresa Ceras Tabernero y se trasladó y reconstruyó piedra a piedra en Azuqueca.

Como su nombre indica, en este paseo podremos ver también el colmenar Arnal Aragonés, una construcción típica de la provincia de Huesca, el de Ateca, modelo horno y el colmenar “España”, inventado a principios del siglo XX en la provincia de Guadalajara. Todos ellos tienen una característica común, los desvelos de sus constructores para cuidar de las abejas, “aquí le ponían una ventanita para que les entrara el sol, a este le colocaban esto otro para que les refrescara, esta construcción protegía las colmenas de las inclemencias del tiempo”, afirma Nuño Arias.

La visita al Ecomuseo de las Apiculturas del Mundo deja claro que la abeja, ya habló Einstein de su importancia, no solamente es un factor económico de primer grado. Nos da miel, cera, propóleo, jalea real y otros muchos productos; también contribuye a la labor fundamental de la preservación de los ecosistemas y la biodiversidad. Por eso la apicultura es una ciencia que hay que saber cuidar y hacerlo siempre respetando los ritmos de la naturaleza “¿sabías que una colmena no se puede abrir en un día gris y lluvioso, que hay que hacerlo en un día seco y soleado, como el de hoy?» Bendito museo, como las abejas, nunca deja de sorprendernos.

Visitas Ecomuseo Apiculturas del Mundo (Azuqueca de Henares)

Escolares:
De lunes a viernes en horario de mañana 

Particulares
Los últimos sábados de mes en dos turnos de 10:00 a 12:00 y de 12:00 a 14:00
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Contacto

Aula Apícola: Avenida Siglo XXI s/ (Centro de Adultos Clara Campoamor)

Ayuntamiento de Azuqueca de Henares Tel. +34 949 34 80 34 equipamientosambientosambientales@azuqueca.net

Cómo llegar

Azuqueca de Henares (Guadalajara) Situada junto a la A-2.. a 47 kilómetros de Madrid (39 minutos) Línea C-2 Cercanías (53 minutos)

2 comentarios en «Un museo para las abejas»

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