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¡¡Vivan los novios!!

Trung Nguyen. Pexels.

Llega un momento en la vida en que todos tus amigos, inexorablemente, van tomando el mismo camino. Y lo toman en un espacio más o menos breve de unos dos o tres años, cinco a lo sumo. Me refiero a casarse. Y así, ese grupo joven que se apuntaba a un bombardeo, va convirtiéndose en gente que forma una familia y que, precisamente por eso, por ser gente seria, ya no puede hacer cierto tipo de cosas. Pero para eso están antes las despedidas de soltero, la última oportunidad de hacer el loco y luego, por supuesto, están las bodas, que también tienen su aquel, aunque al bolsillo no le gusten tanto. Me acuerdo que cuando, casi todos en fila india, se fueron casando mis amigos, en los banquetes siempre me sentaba con un compañero en concreto, Miguel Ángel. Nos gustaba observar cómo se comportaba la gente. La tía segunda de la novia, el tío que había venido de tal ciudad, los primos que eran primos pero que nunca se habían visto, la abuela mayor (que nunca faltaba)…Apostábamos a quien iba a terminar bailando con la corbata en la cabeza, a cuando entraría la tuna (sí, la tuna), a quien haría la burrada más grande (no sé, quizá esas cosas ya no se lleven, pero en mi época estaban a la orden del día en los banquetes de boda). Una de las cosas más curiosas era el grito de ¡Vivan los novios! que, de vez en cuando, alguien profería desde alguna de las mesas distribuidas por el amplio salón. Entonces todo el mundo, todos los presentes respondían al unísono con un ¡¡¡Vivan!!!. Quizá pasaran cinco o diez minutos y la cosa se repetía, ¡Vivan los novios! y el coro respondía obediente ¡¡¡Vivan!!!. Que lástima que no pueda reflejar aquí la clásica entonación, esa cantadita dedicada a los contrayentes. Mi amigo Miguel Ángel y yo nos dimos cuenta y decidimos, tal vez empapados ya por los efluvios del alcohol, hacer un experimento. Utilizamos la primera frase que se nos vino a la cabeza, por ejemplo “No tengo coche” para gritarla fuerte, pero con la misma entonación con la que se proclamaba la larga vida a los novios. Imagínenselo ¡¡No tengo coche!! ¿Y saben lo que ocurrió?, pues sí, que todo el salón reaccionó con un sonoro ¡¡¡Vivan!!!.

Hace poco se celebraron elecciones en Italia. Los resultados dieron como ganadora a Georgia Meloni que será, con toda probabilidad, la próxima presidenta del país. Para glosar su figura los informativos rescataron entonces las imágenes de un acto suyo en Marbella. Subida al estrado la política transalpina hablaba alto, muy alto, gritaba y gritaba. Y en las gradas el público se levantaba cada dos por tres a aplaudir sus palabras. Les juro que viendo esas imágenes, casi treinta años después de estar dormida en mi memoria, vino a mi recuerdo la anécdota del ¡¡Vivan los novios!!-¡¡Vivan!!. ¿¿¿??? Tal vez no tenga nada que ver. Que tontería. Disculpen.

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