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Vives Vich, historia militar

El general catalán fundó la Aeronaútica Española

Repasando la documentación necesaria para esta biografía no pude por menos de acordarme de aquellos versos de Antonio Machado. “Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus harapos, desprecia cuanto ignora”. Estas líneas impregnadas del espíritu pesimista de la generación del 98, marcada por el derrotismo de la pérdida de las últimas colonias, contrastan fuertemente con el ánimo y la actitud de este militar, Pedro Vives Vich, que no sólo no despreció, sino que buscó con ahínco, allá donde estuvieran, aquellas ideas que supusieran el avance y la modernidad (en el ramo de la aeronaútica) para incorporarlas a un país aún sumido en el atraso. Y a fuerza que lo logró, aunque sus metas se vieran oscurecidas posteriormente dados los tiempos que vinieron. Vives Vich, historia militar.

Vives Vich era natural de Igualada, en la provincia de Barcelona. Hijo de una familia de acaudalados industriales textiles, siempre mostró una inclinación hacia la ingeniería, tal vez por la continuada visión de las máquinas funcionando en los talleres familiares. Al terminar el bachillerato optó por la ingeniería militar y, en aquellos tiempos, sólo había un lugar en España donde se podía estudiar: la Academia de Ingenieros de Guadalajara. Le costó al joven Pedro Vives la adaptación, ya que hubo de aprender a expresarse en castellano, dada que el catalán era su lengua materna.

Y ahí tenemos una de las claves de la vida de Pedro Vives Vich: su fuerte vinculación con Cataluña. De hecho había sido educado en la Reinaxenca (un movimiento cultural que hizo renacer el catalán como lengua literaria). Sin embargo, eso no le impidió tener una visión general de los intereses del conjunto de España, y de hecho terminó sumándose, desde el gobierno, a la ingente tarea de contribuir al avance del país.

Crisis

Porque Pedro Vives Vich es uno de los representantes del regeneracionismo o, al menos, uno de los que los puso en práctica. Estamos hablando de un movimiento intelectual que trató de sacar a España de la crisis económica, que también era una crisis moral, tras la pérdida, en el 98, de las últimas colonias. Se comprende ahora ese contraste entre los versos de Machado y la actitud del militar catalán. Lo que pretendía el regeneracionismo era desarrollar el país, modernizarlo, ni más ni menos.

Y uno de los aspectos básicos era la educación (ahí tenemos a Francisco Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza), otro eran las obras públicas y los avances técnicos y, en ese aspecto cabe destacar la figura de Pedro Vives Vich. En 1923, durante la dictadura de Primo de Rivera, nuestro protagonista se ocupó de la cartera del Ministerio de Fomento. Desde su puesto puso en marcha un ambicioso plan de Obras Públicas que incluyó carreteras, líneas de tren y traídas de aguas…

Pero, además, al general se le recuerda por fundar la Aeronáutica española. Ahí se encuadran sus incansables viajes al extranjeros para conocer el estado de la aeroáutica y, posteriormente, aplicar esos avances en nuestro país. El fue el primer español que montó en avión, a él se le deben los primeros pasos de la aerostación, el desarrollo de unos globos que no fueron, sino, el primer paso de la navegación aérea. Vives Vich dirigió el Parque de Aerostación de Guadalajara y la propia Academia de Ingenieros, donde había iniciado su formación. En el parque el primer objetivo que se impuso fue la adquisición del material indispensable para poder iniciar las actividades aerostáticas. Con tal motivo viaja por Francia, Alemania, y otros países para estudiar los avances de la aerostación militar.

Viajes

Y esto fue casi una constante en su vida. Al poco tiempo de licenciarse, Pedro Vives Vich fue comisionado para asistir a la Exposición Internacional de París de 1878. Su objetivo era estudiar las novedades técnicas mundiales e incorporarlas a la ingeniería militar. Posteriormente, en su distintos destinos, ya dio muestras de su carácter emprendor. Estuvo en el norte de España, donde hizo fortificaciones, estuvo en Cuba, donde trazó carreteras de montaña y aprovechó la cercanía para visitar la industria de los Estados Unidos.

En Málaga creó palomares militares, entonces de gran importancia, y diseñó también un modelo revolucionario de pabellón militar de campaña prefabricado, destinado a la guerra de Marruecos. Precisamente en esta contienda jugó un papel muy destacado la utilización de la aviación en combate. También propulsó el fin de la contienda. La prensa española de la época llamaba a Vives Vich «…el más civil de los militares y el más militar de los civiles …».

Pero la biografía de Pedro Vives Vich daba para más, para mucho más. Era políglota, hombre de ciencia y de mundo, una persona de ideas liberales. Además, fiel a su afiliación regeneracionista Vives organizó congresos de Avicultura, de Oleicultura, fue presidente de la Real Federación Colombófila Española, puso las bases para mejorar la mineria. Bajo su mandato como ministro se fundó la Renfe, se construyó la Ciudad Universitaria de Madrid, se abrió el enlace directo Algeciras-Ceuta por vía marítima, el ferrocarril de Sarriá y la primera línea de metro de Barcelona.

La sublevación militar previa a la Guerra Civil le sorprendió retirado, dedicado a las tareas agrícolas en las tierras de su esposa en Azuqueca de Henares (Guadalajara). Pudo huir y refugiarse en la embajada de Noruega de Madrid. Allí falleció, el 9 de marzo de 1938.

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