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Y tiro porque me toca…

«El capricho», uno de los parques más bellos de Madrid, tiene una simbología oculta

Esta algo alejado del centro, en el distrito de Barajas. Tal vez por eso no goce de la popularidad de otros jardines de Madrid. Pero una visita a “El Capricho”, el único parque romántico que queda en la capital, te alegra el alma y el día. Como cuando jugábamos al parchís y luego, cansados, le dábamos la vuelta al tablero. Porque eso es “El Capricho”, un gigantesco tablero de “La Oca”. 

No, nos hemos vuelto locos. Las casillas del popular juego de mesa representan un paseo, un camino en apariencia agradable en el que, sin embargo, hay casillas en las que no se debe caer (la posada, el pozo…). Otras, por el contrario, traen buena suerte. Así, «de oca en oca y tiro porque me toca» o «de puente en puente y tiro porque me lleva la corriente». Caminar por «El capricho» es agradable, muy agradable, casi inocente. Sin embargo esconde rincones, como el tablero, cuyos secretos mágicos deberíamos conocer. Dejémoslo de momento aquí, ya lo retomaremos más tarde.

Consta el parque de tres tipos de jardines. En primer lugar está el parterre o jardín francés, que sigue el paseo natural de la entrada y cuyo fin nos llevará a la parte trasera del palacio. A su derecha, en un nivel ligeramente inferior, se sitúa el jardín italiano. Tiene árboles, setos y un magnífico laberinto desgraciadamente no visitable. A la izquierda del parterre, distribuido en suaves colinas, podemos disfrutar del jardín romántico inglés, con praderas, lagos, puentes…

La entrada se realiza por la zona trasera. Tras pasar los tornos y antes de enfilar el largo paseo llegaremos a la Plaza de Toros. Después tendremos tiempo para el verde, para las flores, para un sinfín de elementos escultóricos…para un parque, en definitiva, cuyo significado hay que buscar en la Historia.

«El Capricho» fue construido durante un extenso periodo de más de 50 años, entre 1787 y 1839, por los Duques de Osuna. Fue un empeño personal de la duquesa María Josefa de la Soledad Alonso Pimentel. Imbuida de las ideas de la Ilustración quiso trasladar esa concepción del mundo a un jardín que diseñaron, directamente, los mejores paisajistas franceses. Era el denominado «Siglo de las Luces» y «El Capricho» y su promotora se convirtieron en un foco que iluminaría la España del momento. Allí dejaron su impronta numerosos personajes ilustres, comenzando por el mismísimo Francisco de Goya, amigo personal de la duquesa de Osuna.

Y es aquí donde volvemos al inicio de la partida. Porque ese juego de «La Oca» del que hablábamos al principio no es un pasatiempo más. El simpático recorrido, con sus coloridas casillas, es un juego de inspiración masónica (repito, masónica). Así, los masones quieren recorrer un camino que les saque de las tinieblas de la ignorancia y les haga “ver la luz” de la sabiduría. (Recuerden, el parque se construyó en el «Siglo de las luces») Ese camino es simbólico y esos simbólicos están recogidos en el tablero de «La Oca».

Seguimos tirando los dados porque ahí, a ras de suelo, entre la tierra, el verde y los árboles de «El Capricho», también se recogen los símbolos que todos vemos en el tablero al que hemos jugados. Estanques, puentes, un laberinto, una ermita…todo, en este singular parque es simbología, pura simbología. 

En la Plaza de los Emperadores tenemos la Exedra, un monumento con forma de templete decorado con esfinges, elementos que simbolizan el secretismo y los misterios de los masones. Podremos admirar un precioso templete en lo alto de una colina y un abejero al final del recorrido, junto al Palacio. El precioso estanque de los patos, el Casino, la Casa de la Vieja…todos tienen contenido simbólico. El dato puede ser útil para unos, quizá sea curioso para otros, tal vez sea meramente histórico…en cualquier caso, por favor, disfrute del paseo y del jardín porque, más allá de todo ello, es una auténtica maravilla.

El búnker

El parque del “Capricho” atesora mucha historia en poco más de 250 años de existencia. Una de las más curiosas se desarrolla bajo tierra. Durante la Guerra Civil la Junta de Defensa de Madrid decidió que el alto mando republicano se trasladara a una posición segura. En mayo de 1937 construyó en este parque, a 15 metros bajo tierra, un espacio de unos 2.000 metros cuadrados. Es capaz de resistir bombas de hasta 100 kilos. Fue sede de Cuartel General del Ejército Republicano del Centro y es una de las construcciones militares más importantes de Europa por el buen estado en el que se encuentra. Para visitarlo es imprescindible hacer una reserva en la web Programa Pasea Madrid

Información

El parque “El Capricho” de la Alameda de Osuna está situado en el distrito de Barajas. (Paseo de la Alameda de Osuna, 25). Junto al Aeropuerto y la Feria de Madrid.

Entrada gratuita hasta completar aforo (1.000 personas)

.Sólo abre sábados, domingos y festivos, de 9 a 21,00 horas (de abril a septiembre)

(9 a 18,30 de octubre a marzo)

Accesible para silla de ruedas y carritos bebé (si no ha llovido mucho, porque es camino de tierra). Ligeramente incómodo en la subida a las colinas.

Duración del recorrido: aproximadamente 1,3 horas

.No se permite la entrada de animales, incluso atados

.No se permiten bicicletas ni patines

.No se puede comer ni jugar a la pelota

Cómo llegar:

Autobús: 101, 105, 151

Tren:C1

Metro: M-5

Teléfono: 

915 88 01 14

Visitas guiadas:

El parque organiza visitas guiadas de 1,45 minutos de duración. Son gratuitas.

https://www.esmadrid.com/informacion-turistica/parque-del-capricho

Visitas teatralizadas:

Varias empresas organizan visitas teatralizadas al recinto, previa reserva.

https://www.partedelarte.com/visitas-teatralizadas (mínimo 6 personas)

https://www.rutasconhistoria.es/teatralizada/visita-guiada-y-teatralizada-al-parque-de-el-capricho

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